Entrevista a Blanca Eeckout1, presidenta de Vive TV
¿Qué papel simbólico jugó la televisión comercial en la historia cultural y política de Venezuela? ¿Qué representaciones sociales construyó sobre los sectores populares, principalmente de los campesinos y de los pueblos indígenas?
La plataforma de la democracia representativa está en los medios de comunicación. Los medios son un sustento importantísimo del modelo de la democracia burguesa que vivimos a lo largo de cuarenta años. Un Estado al servicio de la oligarquía, alejado de los intereses nacionales y populares tenía la plataforma mediática como catalizador de las contradicciones sociales. Los medios se convirtieron en “voceros” del pueblo. Algo absolutamente falso. El pueblo sólo aparecía en la parte roja del noticiero, por la cantidad de muertos y delincuencia o algún asesinato. El segmento de la denuncia era el único espacio de aparición y visibilización del pueblo, reducido a una visión marginal, excluyente, estigmatizada. Los medios, a través de ser la “vocería del pueblo”, lo colocaban en primer lugar en una situación de descalificación y, en segundo, de súplica y petición. Nunca de exigencia o de poder.
Los medios de comunicación mostraron al país de la renta petrolera y las Miss Universo, invisibilizando a la mayor parte de la sociedad venezolana. Para los grandes medios de comunicación, simplemente no existía el territorio, sino Caracas y las zonas urbanas de las principales ciudades, ubicadas en la zona norte costera. Hay una frase popular que dice que después de Caracas el resto es “monte y culebra” como forma peyorativa de nombrar al resto del país. Se invisibilizó al campesino. Había una descalificación permanente, una desconexión con nuestra historia, con nuestro entorno latinoamericano; aquí, era el modelo norteamericano y todos sus enlatados. Todo quedó ligado a la explotación petrolera y a convertirnos en un país monoexportador y monoproductor en el que la población tenía que concentrarse en ciudades. En el caso de Caracas, hay un océano de ciudad donde los barrios son habitados por gente venida del campo que era calificada como marginal o informal, que ni siquiera era censada. No aparecía, no existía, no estaba. La política habitacional no incluía al barrio, aunque allí vivía la mayor cantidad de población. Entones, esa ciudad “informal” no era asumida como ciudadanía.
Esa gran mentira mediática funcionó por unos años y colapsa el 27 de febrero de 1989. Esa gran mentira te decía que para poder “ser” tenías que tener el carro, la casa, y todas las cosas que definen al “ser exitoso” que nos vendía el modelo norteamericano. Lo primero que hace el gobierno de Carlos Andrés Pérez3 es aplicar un paquete de medidas dictadas por el FMI donde decía que había que apretarse el cinturón; eso hizo que una parte muy grande de la población saliera muy molesta y tomara lo que se le dijo que había que tener para poder “ser” persona. La gente tomó el mercado, tomó la carne, las sillas, el televisor, la nevera, la lavadora, etc. Tomó lo que se le había ofrecido en la campaña electoral. La gente sale a la calle y es reprimida y la respuesta de los medios, en su conjunto, es aplaudir la represión. Hay una editorial de uno de los medios de comunicación que decía: “A triunfado la sociedad venezolana”. Lo que ellos consideraban la “sociedad civil” que valía la pena fue elogiada sobre la muerte de más de tres mil venezolanos. Nunca se llegó a saber cuántos muertos hubo porque la mayoría eran de esos barrios que no existían, que nunca fueron censados y que formaban parte de esa ciudad informal que no era “ciudadanía”. En dos días se masacró a un pueblo y los medios aplaudieron. Eso rompió el hechizo con los medios que habían sido la gran pantalla de la represión que hubo a lo largo de más de cuarenta años. Todo lo que fue la política de represión y tortura, asesinatos y desaparición fue escondida por los medios. Esos mismos medios que encubrieron, por mucho tiempo, la enorme pobreza de nuestro pueblo, la enorme desigualdad, la enorme injusticia. Todo eso quedó al descubierto cuando la gente descubrió que los medios mentían y celebraban la muerte del pueblo; decían “triunfó la democracia” y aplaudían el asesinato del pueblo. En ese momento dejaron de ser mediadores del pueblo.
El 27 de febrero del año 19892 hubo una ruptura importante porque se rompió con la democracia representativa. La democracia mostró abiertamente el rostro de la dictadura burguesa y terrible; ya no era cuestión de seleccionar a quién torturar, desaparecer o matar, sino que la represión fue abierta, transparente y aplaudida.
El papel de los medios fue muy importante para mantener ese modelo de la democracia representativa burguesa y también para la confrontación entre la revolución y la reacción. El principal opositor en el proceso de construcción de la revolución venezolana ha sido los medios de comunicación. La oligarquía ha tenido como líder de su lucha a la orientación mediática. Si hay algo que representa al viejo modelo, que es también el modelo dominante de la comunicación, son los medios de comunicación privados.
Aunque todavía el aparto de televisor está en las casas, controlando el imaginario social de un importante sector de las clases medias, hay una lectura de la gente que a permitido que esta revolución perdure, que se haya ganado las elecciones en el año 1998, que se haya sobrevivido al golpe de estado en el 2002 y al paro petrolero del 2003. Toda esa estrategia de boicot, acompañada por la gran maquinaria mediática, fue enfrentada con la enorme conciencia de un pueblo que, en su papel de comunicador, dejó de ser espectador obediente de los medios de comunicación.
¿ En qué contexto y bajo qué presupuesto comunicacional surge la experiencia de Vive Tv?
Vengo de la experiencia comunitaria de Catia Tv4 . Luego del proceso constituyente de 1999 se abre la posibilidad de que los medios comunitarios sean legalizados y habilitados. Se establece la comunicación como un derecho humano. Entonces no es solamente que el Estado legalizó, sino que está obligado constitucionalmente a garantizar que el pueblo tenga las herramientas para ejercer el derecho a la comunicación. Eso permite que a partir del 99 haya todo un movimiento para impulsar los medios comunitarios, y es Catia Tv la primera televisora en ser habilitada.
En el año 2003 me convocan a este nuevo proyecto que tenía la intensión de hacer visible el país que estábamos construyendo. Tenía que ser un canal para la inclusión. A partir la experiencia comunitaria, de darle protagonismo al pueblo, se buscaba generar un espacio de televisión pública nacional que tuviera como premisa esa vocería del pueblo. Entonces Vive surge como un proyecto escuela. La idea era integrar al país, hacer visible al campesino, al indígena, al obrero, a las comunidades populares en general, pero que esa visibilización no era simplemente poner la cámara o el micrófono sino que la gente aprendiera a construir desde su perspectiva, desde su propia mirada, su propio discurso. Entonces Vive es como un canal escuela que permanentemente se está formando. El noticiero obrero se hace con obreros. El noticiero indígena se hace con comunidades indígenas. La idea es que paulatinamente estos sectores tengan en la mano estas herramientas. El noticiero de los niños “1, 2, 3, Grabando” lo hacen los niños, ellos toman la cámara y editan trabajando con adultos, pero siempre en un proceso de aprendizaje y de creación colectiva.
Es un canal que va cumplir cuatro años, pero que salió al aire teniendo solo un pequeño master que nos había prestado Catia Tv. Salimos al aire sin tener la infraestructura. Fue muy difícil porque estábamos adquiriendo equipos que no teníamos, instalando transmisores; todavía estamos en esa fase; creando las subsedes porque creíamos que no se podía hacer una televisión desde Caracas, que es necesario desplazarse a ocupar el territorio para hacer protagonista de verdad al país por completo.
Han sido cuatro años de estar al aire e ir construyendo nuestro paradigma en la práctica. No hay un modelo a seguir, sino más bien inventárselo, formando a la gente. Aquí una parte de la gente viene de los medios privados, y la mayoría no viene de ninguna experiencia, o de medios comunitarios. Entonces nuestro desafió es definir cuál es el discurso de esta revolución, para dónde vamos, qué queremos comunicar, cómo lo hacemos. Ha sido una tarea un poco complicada porque la gente de alguna manera estuvo educada por un modelo de televisión dominante, alienante, donde la realidad aparece segmentada y descontextualizada por un presentador que te da el mensaje en pastillitas.
Nosotros estábamos haciendo una televisión en proceso, en tiempo real, dedicándonos a conocer exactamente quiénes son los protagonistas, a ponerle rostro, voz, historia a cada cosa. Generando una mirada diferente de lo que son las comunidades populares a partir de que sean ellas las que cuenten su historia. Tratando de dar la herramienta a las comunidades indígenas, contar la historia desde la dimensión, el tiempo y el espacio indígena.
Entonces creo que si hay un paradigma de donde venimos es el de un modelo donde la comunicación la tenemos que hacer todos. No hay un grupo que hace y otro que es espectador pasivo ante el hecho comunicacional. Era necesario ligar la comunicación a los movimientos, los colectivos y las organizaciones sociales que estaban construyendo el país y que están trabajando en función del socialismo.¿Cómo logramos la inclusión? rompiendo con paradigmas que están en nuestra cabeza. Hay algo que hemos aprendido y es que nuestro modelo tiene que ser experimental y tienen que ser un proyecto escuela permanente, porque todavía no hay una respuesta. Tratamos de mostrar el protagonismo de la gente, lo que está viviendo en cada momento, en su proceso, y ese proceso se ve a través de la pantalla. Entonces no hay una televisión aquí, lista y acabada, sino que tiene idas y vueltas, subidas y bajadas, pero que está en movimiento.
Históricamente, en Latinoamérica, la televisión pública funcionó como órgano de propaganda gubernamental. ¿Cuál es el desafío de la nueva televisión pública que está impulsando Vive Tv?
Es bien importante. Una revolución sin críticas se paraliza y muere. Nosotros estamos haciendo visible la acción de gobierno, pero estamos haciendo visible el país en revolución y con sus contradicciones. Por ejemplo, están los campesinos que luchan por la tierra, denuncian la falta de compromiso de algunas instituciones en el rescate de tierras, eso tiene que aparecer. Si eso no se visibiliza, se paraliza el proceso de construcción de la revolución. Creo que parte de la responsabilidad de Vive es la crítica y la crítica constructiva. La crítica del pueblo que asume su responsabilidad de ser poder, entonces no puede ser una programación oficialista o institucional. Es una programación que se construye con el sujeto de la revolución, que es el pueblo, porque es una revolución que aspira a la construcción de poder popular. Esta construcción es aspiración también del gobierno revolucionario y por eso el canal está en manos del pueblo y es importante que el pueblo pueda convertirlo en instrumento para la construcción de la revolución.
El canal no cumple el papel de adoctrinar, controlar, movilizar en función de algo, sino que es un instrumento puesto al servicio del pueblo. Creo que desde el momento en que se llama a gente de los medios comunitarios a dirigir este proyecto de televisión, hay una intensión clara del gobierno de darle al pueblo la herramienta para que se haga protagonista del hecho comunicacional. Nosotros trabajamos con medios comunitarios. Hay una serie de programas, “De pueblo a pueblo”, la franja que producen las televisoras comunitarias. Tenemos “Comunicando”, otra franja en donde permanentemente se muestra cada experiencia de medios comunitarios del país. Trabajamos con ellos en conjunto, impulsando encuentros de medios comunitarios. La escuela de comunicación de Vive forma a las compañeras y compañeros que están en medios comunitarios para que tomen la herramienta audiovisual. Muchas de las personas que forma parte de nuestra estructura vienen de la experiencia de medios comunitarios, y la relación con las televisoras comunitarias se afianza mucho más por el plan de regionalización del canal. Vive asumió la responsabilidad, como televisora pública nacional, de que las subsedes sean espacios de televisión pública regional donde gran parte de la programación sea hecha y diseñada por y para las regiones. En esa fase de surgimiento el vínculo es cada televisora regional comunitaria, son el núcleo piloto, el grupo como semilla para impulsar el proceso. De manera que será la expresión de los movimientos y los colectivos populares de todo el país los que impulsarán el desarrollo de la plataforma regional de Vive. Entonces creo que el Estado asumió no el control de un medio, sino la función de brindar un medio para que la gente ejerza su derecho a la comunicación.
Con respecto a la política informativa del canal, ¿qué concepto de noticia manejan? y ¿cómo es el proceso de producción?
La idea fue romper con lo que es la visión de la noticia segmentada, descontextualizada, que al final más que informar desinforma, te llena de una información con la que no puedes ni hilar procesos ni sacar conclusiones. Una noticia digerida donde la conclusión ya está lista. Entonces la pregunta era ¿cómo entendemos la noticia? y ¿quién es el sujeto de la noticia? Ahí pues se estableció que nuestros noticieros -que son los noticieros de la inclusión indígena, campesina o los noticieros sociales- se hacen con la gente y son ellos los que toman las cámaras.
En el caso del noticiero social todavía no entró este proceso donde la comunidad toma la cámara y hace el noticiero, pero el grupo de trabajo de Vive se queda lo suficiente con la gente como para entender su realidad y dar suficiente espacio a la vocería del pueblo en la construcción del discurso noticioso. El colectivo de trabajo va a la comunidad, por ejemplo minera, comparte cuatro días con ellos y recoge toda su experiencia organizativa. Los mineros, en este caso, son sus propios voceros, nunca el periodista. Nunca el periodista aparece ni decide el tema, sino que la comunidad lo decide y es por eso el tratamiento es totalmente documental. La gente define las locaciones, el espacio, la temática, la historia y el objetivo de para qué es esa noticia.
Entonces el canal no se pone en la posición editorial de decidir qué es noticia, es la gente y el proceso lo que convierte su realidad en la noticia y quicimos dejarle el nombre de “noticia” porque para nosotros eso debe ser la noticia, el protagonismo de la gente, concebir el tiempo en su contexto, con su historia, con su verdadero rostro. Esta visión significa confrontar con el modelo donde el pueblo aparecía en cámara 15 segundos haciendo una denuncia que no se entendía y un periodista terminaba diciéndonos lo que la persona pensaba estigmatizándola, cosificándola y negándola como sujeto de la comunicación.
Y ¿con respecto al informativo diario del canal?
Para el “Info Vive”, que dura una hora diaria, no tenemos media hora para contar cada historia, como en el caso de la estructura documental de los otros noticieros. El informativo conserva parte del discurso del noticiero tradicional, es decir, las noticias son un poco más cortas, el trabajo de edición está más montado, pero sin embargo sigue una agenda popular. Hay muchas peticiones y exigencias de la gente que nos pide ir a cubrir a diario las diferentes actividades de los consejos comunales, de los movimientos populares, de protestas o actividades, también de gobierno. Nosotros queríamos que las historias se contaran por sí mismas, que no tuvieran voz en off, sino solamente un cartel de inicio que decía el tema. Pero, como no podemos tomarnos tanto tiempo para cada expresión, entonces decidimos conservar cierta estructura del noticiero tradicional, aunque es un trabajo no tan segmentado, ni descontextualizado, ni digerido; sin embargo en este tipo de noticiero, para nosotros, el espacio de participación de la gente todavía es muy reducido.
1 Presidenta del canal estatal de servicio público Vive Tv: www.vive.gob.ve
2 Rebelión popular conocida como “Caracazo”.
3 Carlos Andrés Pérez (del partido Acción Democrática) en su segunda presidencia (que empezó en 1988) generó un período de gran inestabilidad política debido al paquete económico neo-liberal que impuso: privatización de distintas empresas estatales, reducción del gasto público y la “liberalización” de la economía. Dichas medidas desencadenaron la revuelta popular del "Caracazo" en el año 1989 y luego dos intentos de golpe de Estado, fallidos, protagonizados por militares nacionalistas anti-imperialistas, simpatizantes de la izquierda, entre quienes se encontraba el actual presidente Hugo Chávez Frías. Estos sucesos, lograron que Andrés Pérez -además de una causa judicial por malversación de fondos- sea destituido del gobieno en el 2003, un año antes de terminar su mandato.
4 Televisión comunitaria autogestionada por vecinas y vecinos del barrio Catia en Caracas.


